Los brazos tienen articulaciones en los codos para facilitar el cambio de vestimentas. Y remarca Susana los dedos parecen haber estado pegados en algún tiempo y luego separados, "porque presentan asperezas en sus caras internas".
Cuenta la tradición que la imagen de la patrona de los salteños fue la donación de la familia Graña.
El ajuar:
De un año para otro, la ropa era conservada en el Buen Pastor.
El ajuar consiste en una enagua de encajes muy finos que había pertenecido a Carmen Rosa Terzanos Pinto de Gómez, esposa de Indalecio Gómez. El vestido es de raso blanco con motivos bordados en hilos de oro, acompañado por un manto celeste, también bordados con hilos de oro.
El cabello:
La cabellera de la Virgen del Milagro es de pelo natural, donado. Los bucles que presenta se logran con una técnica muy especial: cada mechón se envuelve
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en una fina caña para formar el rulo y luego se moja con agua de lino, "Un liquido cremoso que se endurece, como una gomina", explica Susana, quien remarca que "lo hacíamos con bastante anticipación para asegurarnos de que los bucles quedaran bien marcados y no se desarmaran".
Las joyas:
También las joyas que adornan la imagen de la Virgen tienen su historia.
De sus orejas cuelgan "caravanas" de perlas naturales y entre sus manos sostiene una roseta de aguamarina. En su pecho muestra un prendedor de oro.
Estas son las mas antiguas y pertenecieron a Juliana del Castillo de Caballero. La mujer era familiar de monseñor Matías Linares, obispo de Salta, y las presentaba a la Iglesia todos los años, hasta que una vez, el obispo le pidió que las regalara. Cuentan que a Juliana la mataron para robarle esas joyas, pero en el momento de ocurrido el hecho, todo estaba dispuesto para ser colocado en la imagen de la Virgen.
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